Por Daniel Wanschelbaum, Director de Corrugado en Smurfit Westrock Argentina.
En un mercado cada vez más competitivo, el empaque de cartón corrugado es una herramienta estratégica cuyo valor trasciende lo funcional. Hoy, un embalaje además de proteger, debe comunicar, diferenciar y también responder a exigencias ambientales de primer orden. Esta mirada integral cobra vital importancia en sectores como el vitivinícola, donde cada detalle moldea la experiencia de marca.
Laureano Gomez es una reconocida bodega de Mendoza. La compañía necesitaba mantener la calidad y presencia premium de su estuche para cuatro botellas, y lograr tener sus empaques a tiempo. . En ese contexto, el reto ya no era solo cómo conservar una estética de alto valor, sino cómo hacerlo de manera más eficiente, competitiva y sustentable.
Desde Smurfit Westrock trabajamos junto a la bodega para desarrollar una alternativa que reemplazara el empaque original sin sacrificar identidad visual ni calidad premium. El sistema de impresión de Smurfit Westrock permitió conservar los estándares de calidad del producto, y reducir significativamente los tiempos de entrega, respondiendo con precisión a las necesidades expresadas por el cliente.
Los resultados fueron concretos: se acortaron los tiempos de entrega y se obtuvo capacidad de respuesta ante variaciones de la demanda. En una industria donde la estacionalidad, la planificación comercial y la presentación del producto son factores determinantes, confiar en un proveedor que entienda la necesidad del cliente puede marcar una diferencia significativa.
Más allá las eficiencias obtenidas, destaca el avance en materia de sostenibilidad: la migración a la tecnología flexográfica permitió reducir en un 50% las emisiones de CO₂ asociadas al empaque. Para una bodega que construye valor desde el origen y la calidad, esta transición reafirma un modelo de negocio responsable con el entorno
La sustentabilidad, en este sentido, no debe entenderse como una obligación externa, sino como una oportunidad para mejorar procesos, optimizar recursos y fortalecer la propuesta de valor. Cuando una solución de empaque reduce costos, mejora tiempos y disminuye el impacto ambiental, deja de ser una decisión táctica para convertirse en una ventaja competitiva.
El packaging es un motor de eficiencia y de transformación. Para empresas que muchas veces necesitan diferenciarse sin perder rentabilidad, repensar el empaque abre la puerta a nuevas formas de competir, crecer y conectar con consumidores cada vez más atentos al origen y al impacto de lo que eligen.
La experiencia de Laureano Gómez muestra que es posible preservar la calidad premium, mejorar la eficiencia y avanzar hacia prácticas más sostenibles al mismo tiempo. También invita a mirar el empaque no solo como una pieza funcional, sino como parte de una cadena de decisiones estratégicas que aportan valor desde una perspectiva económica, operativa y ambiental.
Acompañar ese proceso requiere tener el talento que sabe escuchar las necesidades de cada cliente, trabajar conjuntamente con ellos en el desarrollo soluciones y aportar la experticia y el conocimiento técnico que se adapte a cada realidad. En Smurfit Westrock creemos que, cuando la innovación se aplica con propósito, el packaging puede responder mejor a los desafíos de las marcas y contribuir a su crecimiento.