Impulsado por la World Packaging Organisation (WPO), el 6 de septiembre se conmemorará el primer Día Mundial del Packaging: una celebración cuyo objetivo es visibilizar cómo el empaque contribuye a proteger y conservar productos, reducir pérdidas, optimizar procesos logísticos y promover un uso más eficiente de los recursos.
“Hoy el packaging cumple un rol cada vez más estratégico. Identificar las tendencias que están transformando esta industria permite anticipar necesidades y desarrollar soluciones más eficientes, sostenibles y adaptadas a nuevos hábitos de consumo”, explica Benjamín Helbig, gerente de Comunicaciones para Argentina & Chile de Smurfit Westrock.
A partir de su experiencia en diseño, innovación, soluciones a base de papel, automatización y análisis de cadenas de suministro, Smurfit Westrock identifica cinco tendencias que permiten entender hacia dónde evoluciona el sector y qué oportunidades se abren para mejorar el desempeño de los empaques y fortalecer el vínculo entre las marcas y sus consumidores.
- Economía circular: pensar el empaque más allá de su primer uso
La sostenibilidad del packaging comienza mucho antes de que el producto llegue a manos del consumidor. Las decisiones tomadas durante la etapa de diseño —desde la elección de los materiales hasta la cantidad necesaria y su destino posterior— pueden determinar buena parte de su impacto ambiental. Por eso, los modelos de economía circular ganan protagonismo como principio de desarrollo: los materiales renovables, reciclables y reciclados permiten mantener los recursos en uso por más tiempo y contribuir a la reducción de residuos.
- Right-sizing: todo en su medida justa
En packaging, la eficiencia no siempre está asociada a un empaque más grande. Un empaque sobredimensionado puede implicar un mayor uso de material y ocupar espacio adicional durante el almacenamiento y el transporte, impactando en costos y tiempos logísticos. Un empaque bien diseñado no es necesariamente el más grande, sino el que responde mejor a las necesidades del producto y de la cadena en la que circula. Ajustar tamaño, materiales y estructura permite reducir ineficiencias, cuidar recursos y mejorar la operación sin comprometer la experiencia del cliente.
En este sentido, la tecnología es una gran aliada para integrar datos con testeos y metodologías especializadas que permitan evaluar el empaque de forma integral. Herramientas como InnoTools o eSmart, de Smurfit Westrock, ayudan a incorporar análisis técnico, simulación y prototipado para tomar decisiones más precisas, y a optimizar variables como el llenado, la resistencia estructural, la eficiencia logística y la experiencia del cliente, respectivamente.
- Automatización: responder a operaciones de mayor escala
A medida que aumentan los volúmenes y la variedad de productos, la automatización permite ganar eficiencia en la cadena de suministro y acompañar el crecimiento de la demanda, reducir desperdicios, mejorar la seguridad y adaptarse ágilmente a mercados cambiantes.
Así, automatizar soluciones como el armado y cerrado de cajas, el etiquetado o el paletizado, reducen tareas manuales y agilizan el flujo de producción.
- E-commerce: un empaque preparado para un recorrido diferente
El crecimiento del comercio electrónico impulsó nuevas exigencias para la industria. En este canal, los productos atraviesan recorridos logísticos más complejos y el packaging debe responder a desafíos de protección, eficiencia, facilidad de armado, manipulación, apertura e incluso devoluciones.
Así, para mapear el recorrido del producto e identificar oportunidades de mejora en distintos puntos de la cadena es fundamental.
Experiencia del consumidor: la caja también forma parte del producto
El packaging también constituye uno de los principales puntos de contacto físicos entre una marca y sus consumidores. La experiencia de unboxing constituye una instancia clave y puede incidir directamente en la percepción del cliente.
De acuerdo con Packaging Matters, una investigación de WestRock, el 81% de los consumidores probó algo nuevo porque el envase llamó su atención y el 63% volvió a comprar un producto por su apariencia. “El empaque es esencial en la construcción y la comunicación de una marca, e influye significativamente en cómo las personas descubren, eligen y recuerdan un producto. Cuando la experiencia de recepción y apertura es simple, funcional y atractiva, el packaging puede convertirse en un momento de conexión entre la marca y el consumidor”, afirmó Helbig.
Un mismo packaging, cada vez más funciones
De acuerdo con Smurfit Westrock, estas tendencias muestran que el packaging cumple un rol cada vez más amplio dentro de la cadena de valor. Según indicaron, si bien la protección del producto sigue siendo una función central, hoy también debe integrarse con el uso eficiente de materiales, la optimización de recorridos logísticos, la capacidad de responder a operaciones de mayor escala y una experiencia alineada con las expectativas de un consumidor cada vez más exigente.
En ese contexto -aseguraron-, innovar en packaging implica mirar el sistema completo: qué materiales se utilizan, cómo se diseña y arma el empaque, cuánto espacio ocupa, cómo viaja, qué experiencia genera en quien lo recibe y qué sucede con sus materiales después de su uso. Así, el envase deja de ser solo el cierre de un producto para convertirse en una pieza estratégica de competitividad, sostenibilidad y conexión con el consumidor.