La falta de conductores de camiones dejó de ser un problema coyuntural para convertirse en una de las principales amenazas para el transporte de cargas y las cadenas de suministro a nivel mundial. Un informe elaborado por Valeria Pardo y Jorge Sánchez sostiene que la escasez responde a cambios profundos en el mercado laboral y no puede explicarse únicamente por cuestiones salariales.
Según el estudio (que puede obtenerse completo en este enlace) las nuevas generaciones priorizan condiciones laborales más flexibles, mejor equilibrio entre vida personal y trabajo y menor exigencia física, factores que chocan con las características tradicionales del transporte de larga distancia: extensas jornadas, largos períodos fuera del hogar y alta movilidad geográfica. El fenómeno se repite en otros sectores como la construcción, la agricultura, la manufactura y los servicios de cuidado, afectados por el envejecimiento de la fuerza laboral y la menor atracción que generan los trabajos manuales u operativos.
Entre las causas estructurales de la escasez de choferes, el informe destaca el envejecimiento de los trabajadores, los costos y requisitos para acceder a la profesión, la baja participación femenina y la creciente migración de conductores hacia países que ofrecen mejores salarios y condiciones laborales. En Europa, más del 31% de los choferes tiene más de 55 años, mientras que los menores de 25 representan apenas el 5% del total.
Los autores advierten además que los aumentos salariales, aunque necesarios, no alcanzan para resolver el problema. La alta rotación, los tiempos de espera no remunerados en centros logísticos y la falta de infraestructura básica —como sanitarios, duchas y áreas de descanso seguras— aparecen entre los principales motivos de abandono de la actividad.
En Argentina, la situación todavía no alcanza la gravedad observada en Europa o Estados Unidos, pero muestra señales persistentes de dificultad para atraer y retener conductores, especialmente en el transporte de larga distancia. A ello se suman la competencia regional por mano de obra calificada y la emigración de choferes hacia mercados como España y Chile.
Frente a este escenario, el informe propone una estrategia integral que combine reducción de barreras de acceso, mejora de las condiciones laborales, incorporación de mujeres y jóvenes, programas de experiencia supervisada, migración laboral regulada y uso de nuevas tecnologías. La conclusión es contundente: el desafío ya no consiste solo en formar más conductores, sino en adaptar la profesión a las expectativas y condiciones del mercado laboral del siglo XXI.
Sobre los autores
• Jorge Sánchez es Lic. en Economía (UBA) dedicado a la temática de la movilidad de personas y bienes con más de 35 años de experiencia laboral y académica en la temática. Docente e investigador en el Instituto de Transporte de la UNSAM. Autor de diversas publicaciones. Se ha desarrollado en el ámbito público y como consultor de empresas y de algunos organismos multilaterales de crédito (BID, CAF y Banco Mundial).
• Valeria Pardo es abogada con amplia experiencia en el sector transporte automotor, con trayectoria en asesoramiento jurídico, desarrollo institucional y gestión de proyectos vinculados a la profesionalización y regulación de la actividad. Experiencia en articulación con organismos públicos y privados, y diseño de soluciones prácticas para empresas y organizaciones del transporte automotor.