José Poncio, socio gerente en Set Logística, habla de cómo las disrupciones geopolíticas afectan a la cadena de abastecimiento global, y como el nearshoring puede ser una ventaja estratégica para Argentina. También presenta su nuevo rol como Director de la Carrera de Posgrado: “Especialización en Logística y Cadena de Suministros” de la Universidad Siglo 21.
¿Cómo afecta el contexto geopolítico a la supply chain y a toda la cadena de valor?
Si miramos lo que pasó con el estrecho de Ormuz, vemos cómo una decisión geopolítica puede alterar por completo el escenario. Irán anunció su cierre, luego hubo declaraciones en sentido contrario, después volvió a hablarse de su reapertura y nuevamente surgieron tensiones. Ese ida y vuelta genera una enorme volatilidad en el precio del petróleo.
¿Y qué tiene que ver eso con nosotros? Muchísimo. La nafta y el gasoil aumentaron cerca de un 20% en 40 días. Si bien YPF mantuvo los precios, el impacto existe. Aunque estemos lejos geográficamente, hoy todo está tan interrelacionado que estos acontecimientos nos afectan directamente. Pero esa afectación también puede representar una oportunidad.
El nearshoring surgió como respuesta a las cadenas globales de suministro que habían quedado interrumpidas o muy complejizadas durante la pandemia. Su objetivo es acercar la producción a los mercados de consumo para ganar confiabilidad.
Hoy el desafío ya no pasa solamente por el COVID. La geopolítica sigue generando incertidumbre y nadie puede asegurar cuándo terminarán estas tensiones. Ahí están los conflictos entre China y Taiwán, la situación en el mar Meridional de China o las tensiones permanentes en Medio Oriente.
Todo eso representa una oportunidad para la Argentina. Tanto Europa como Estados Unidos necesitan cadenas de abastecimiento más confiables y, especialmente ahora, con los acuerdos comerciales que comienzan a discutirse, nuestro país puede convertirse en un protagonista de esa reconfiguración.
Diversos estudios de McKinsey, Harvard y el MIT ubican al nearshoring como una de las prioridades estratégicas para los próximos años. También destacan la necesidad de desarrollar cadenas de suministro más ágiles, flexibles y resilientes, incorporando los principios de mejora continua que históricamente impulsó Toyota.
Eso nos obliga a ser más eficientes para integrarnos al mundo y ofrecer productos y servicios competitivos, especialmente hacia Estados Unidos, que continúa siendo el mayor importador del planeta, y también hacia Europa, donde la posibilidad de nuevos acuerdos comerciales abre una oportunidad enorme.
No hay nada asegurado, pero sí hay mucho trabajo por hacer. Agilidad, flexibilidad y tecnología aplicada -particularmente inteligencia artificial y robótica- serán factores decisivos.
Hace poco estuvimos en Panamá dando una conferencia y allí se hablaba mucho del “friendshoring”. Ya no alcanza con estar cerca: también hay que ser un país amigo.
Exactamente. Ya no se habla solo de nearshoring, sino también de friendshoring, es decir, producir o abastecerse desde países aliados y confiables.
Por ejemplo, Brasil podría formar parte de una configuración regional, pero no necesariamente entra dentro del concepto de friendshoring. Lo mismo ocurre con México, donde Estados Unidos observa con preocupación temas vinculados al narcotráfico y otros factores que afectan la confianza.
En los negocios internacionales la confianza es fundamental. Si no existe confianza, es muy difícil construir relaciones comerciales de largo plazo. Incluso hoy también se habla de trust shoring, que pone todavía más énfasis en la confiabilidad.
Argentina está transitando ese camino. Todavía nos falta avanzar en materia de seguridad jurídica y reducir la elevada carga tributaria, que siguen siendo desafíos importantes.
Además de este análisis sobre las cadenas de suministro, desde el año pasado asumió un nuevo rol académico. Cuéntenos de qué se trata.
Sí. Hace dos años diseñé una carrera de posgrado: la Especialización en Logística y Cadenas de Suministro Sustentables.
Cuando comenzamos a desarrollarla, entre 2023 y 2024, justamente buscábamos dar respuesta a todos estos cambios que hoy están ocurriendo en las cadenas de abastecimiento. Y, por suerte, tengo el honor de contar con vos como profesor del programa.
Creo que representa una gran oportunidad para profesionales de toda la Argentina porque se dicta de manera virtual, dura un año y tiene un enfoque muy moderno, completamente alineado con los desafíos actuales.
Se dicta en la Universidad Siglo 21. ¿Cómo surgió la idea y qué necesidades detectó al diseñarla?
Quienes trabajamos en logística sabemos que los profesionales del sector tienen agendas muy exigentes. Están permanentemente en la operación, cuentan con mucha experiencia, pero también sienten la necesidad de actualizarse.
Ese fue nuestro público objetivo: personas con gran conocimiento práctico que necesitaban incorporar nuevas herramientas vinculadas con robótica, inteligencia artificial, sustentabilidad, gestión de riesgos y tecnologías aplicadas.
Además, la comunidad que se genera entre los propios alumnos produce un enorme intercambio de experiencias.
Doy un ejemplo muy concreto. Uno de nuestros estudiantes era capitán del Ejército Argentino y estaba destinado en el sur del país. Comenzó la especialización, ganó confianza en sus conocimientos y, a los tres meses, fue incorporado por una empresa minera en Salta con un salario diez o quince veces superior. Se mudó junto con su familia y comenzó una nueva etapa profesional.
Ese era justamente el objetivo: potenciar el talento que ya existe, brindándole nuevas herramientas para crecer.
El programa combina conceptos tradicionales, como mejora continua (Kaizen) y gestión de riesgos, con contenidos sobre robótica, automatización e inteligencia artificial aplicada a las operaciones logísticas. Estamos muy conformes con los resultados.
Es como trabajar sobre diamantes en bruto, que se van puliendo durante el proceso.
Exactamente. Y no solo los pulimos nosotros. Ellos mismos crecen muchísimo a partir del intercambio con sus compañeros y con el cuerpo docente.
Tenemos profesores de primer nivel, como Juan Gutiérrez, exgerente de Holcim Argentina y hoy director de una compañía en Chile; Darío Candelero y muchos otros profesionales que siguen trabajando en la primera línea de la logística. Es muy interesante porque la capacitación sigue siendo una necesidad permanente del sector.
La mayoría de las ofertas académicas están concentradas en Buenos Aires y suelen ser maestrías de dos o tres años. Por eso decidimos crear una especialización de un año, muy intensiva, con contenidos completamente actualizados.
Hay que trabajar mucho, porque la exigencia es alta, pero quienes estamos en logística estamos acostumbrados a ese ritmo. Y la evolución que vemos en los alumnos realmente es muy satisfactoria.
Vea la entrevista completa a José Poncio, socio gerente en Set Logística, en este enlace.