Natalia González Weiber, fundadora y directora de Escuela de Choferes, relata cómo después de titularse como Licenciada en Transporte y Logística Operativa en la Universidad de la Marina Mercante (UdMM), y aplicando sus estudios como licenciada en Psicología, entendió la importancia de las personas dentro de las organizaciones y cómo su bienestar y desarrollo son clave para el éxito colectivo.

¿Cómo se involucró en la logística?

Mi llegada a la logística fue bastante particular. En aquel momento, mientras viajaba en el subte, vi en una cartelera una publicidad de la Licenciatura en Transporte y Logística de la Universidad de la Marina Mercante. Yo estaba camino a comprar telas para patín —en ese momento mi mundo eran las ocho ruedas del patín artístico— y la carrera quedó resonando. Dos años después empecé a estudiarla. Comencé a los 23 años y siempre me pregunté por qué la había elegido. Hoy, estudiando psicología como segunda carrera, entiendo que tuvo mucho que ver el contexto de la ciudad de Zárate, donde nací: un polo logístico por excelencia. Creo que hubo muchas influencias que me guiaron hacia esa decisión, además de que era algo disruptivo para ese momento. Esto fue hace veinte años.

¿Cómo fue la génesis de esta escuela de choferes?

Arranqué trabajando en una empresa de transporte. Entré como data entry y terminé coordinando dos depósitos, cuarenta camiones y toda la operación. Ahí nació la idea de la escuela de choferes. Me di cuenta de que, si me sentaba a dedicarles tiempo y enseñarles lo que necesitábamos, los choferes aprendían. Lo primero fue romper ese mito de que el chofer “no aprende”. Hoy, desde la neurociencia, sabemos que las personas pueden aprender a cualquier edad.

La génesis de la Escuela de Choferes parte de esa convicción: los choferes aprenden, las empresas pueden obtener mejores resultados con choferes formados y, además, la transformación tecnológica del sector exige nuevas competencias. Un chofer que manejaba un camión con capacidad para 24 toneladas pasó a llevar 28, luego 34 y hoy hablamos de bitrenes de hasta 72 toneladas. ¿Cómo acompañamos ese cambio? Los recursos humanos del sector no fueron capacitados al ritmo del desarrollo del transporte. 

¿Cómo se armó el equipo?

Somos tres profesionales de distintas disciplinas. Mi socia, Adriana, es licenciada en Educación y Psicóloga; nos conocimos estudiando psicología. Dani es instructor de manejo: fue chofer y luego se certificó como instructor por el organismo equivalente a Vialidad Nacional en Estados Unidos. Yo provengo del transporte y la logística y estoy terminando la carrera de Psicología. Esa combinación nos permite tener una mirada integral: no solo enfocarnos en las habilidades técnicas, sino también en las educativas, en la formación de adultos y en el aporte del chofer a la cadena logística.

¿Cómo funcionaban las capacitaciones hasta ahora? ¿Qué los diferencia?

La principal diferencia es que nosotros nos ubicamos antes del curso obligatorio para obtener la Licencia Nacional de Transporte Interjurisdiccional o antes de la formación de la Fundación Profesional para el Transporte. Es decir: trabajamos en la etapa previa. Muchas personas llegan a rendir para obtener su licencia sin ningún aprendizaje formal anterior.

Hicimos una encuesta que reveló que el 70% de los choferes actuales no tiene el secundario completo. Históricamente el chofer trabajaba o estudiaba: era una cosa o la otra. Hoy cualquier puesto requiere educación, no solo habilidades técnicas. También se necesitan competencias socioemocionales, ambientales y financieras. Nosotros nos paramos ahí: en formar antes de habilitar.

¿Cómo es el curso de ocho meses?

La formación está organizada en cuatro pilares de competencias: técnicas, logísticas, socioambientales y personales (como educación financiera o gestión emocional). No son materias separadas, sino un trabajo articulado e integral. Cada contenido teórico se lleva a la práctica.

Simulamos situaciones reales del día a día: maniobras, emergencias, controles policiales, documentación, operación en distintos tipos de camiones. Buscamos evitar el aprendizaje exclusivamente “en la calle”. La formación combina teoría, simulador y práctica en camión real.

¿Ya comenzaron con las capacitaciones?

La experiencia piloto surgió de mi trabajo previo en empresas. La primera edición formal comenzó el 24 de febrero. Está certificada en Córdoba por el Ministerio de Empleo y Desarrollo y por el Ministerio de Educación. Se cursa dos veces por semana y tiene 240 horas en ocho meses.

¿Qué impacto esperan?

Queremos profesionalizar la actividad. Siempre digo que no podemos hablar de “profesionales” sin formación. Los accidentes, la siniestralidad, la pérdida de eficiencia y la falta de rentabilidad muchas veces están vinculados con la falta de capacitación. Nuestro enfoque integral busca que el chofer se forme como persona y como profesional.

Vea la entrevista a Natalia González Weiber, fundadora y directora de Escuela de Choferes, en este enlace. https://webpicking.com/hablemos-de-logistica-909-natalia-gonzalez-weiber-fundadora-y-directora-de-escuela-de-choferes/