Rubén Pérez, presidente del Centro Despachantes de Aduana (CDA) de la Argentina, habla de la actualidad de los despachantes, el comercio exterior en general, y los objetivos de gestión de la nueva Comisión Directiva, entre ellos convocar a todas las cámaras involucradas en el comercio exterior para realizar un diagnóstico y poder así proponer planes de acciones a seguir. También habla sobre el estado actual del Operador Económico Autorizado (OEA) y el por qué no se amplía más su número.

¿Cuál es la actualidad de los despachantes y de los agentes de comercio exterior?

Nosotros asumimos en el CDA en diciembre de 2025 y desde entonces iniciamos distintos tipos de gestiones. Estamos por lanzar una convocatoria a todas las cámaras del sector de comercio exterior, para reunirnos, analizar la situación y escuchar los comentarios de cada una. A partir de ahí queremos coordinar entre todos una Jornada Comex, donde cada actor pueda plantear sus inquietudes y problemáticas, y generar un espacio de debate. La idea es invitar a autoridades nacionales, de la AFIP, de la Aduana, a todos los involucrados.

En paralelo, estamos manteniendo reuniones con autoridades de Aduana y de la AFIP, buscando la mejor manera de resolver los problemas que surgieron a partir de la vigencia del Decreto 70. Apenas entró en vigor, se presentó un amparo -en ese momento todavía no estábamos al frente del CDA-, que sigue su curso. Además, estamos haciendo gestiones a nivel aduanero porque entendemos que hay situaciones que se pueden corregir: hoy se está inscribiendo a los “declarantes” sin requerirles capacitación ni idoneidad. Eso nos preocupa.

¿El Decreto 70 desregula la actividad?

Correcto. El Decreto 70 dejó a la Aduana sin la matrícula de los despachantes de Aduana. Y, además, se dejaron de tomar los exámenes: no habrá más despachantes aprobados por Aduana. La incongruencia es que sí siguen exigiendo exámenes para los apoderados generales del despachante. Esa incoherencia nos preocupa. Hay gente sin capacitación -o al menos sin capacitación certificada por Aduana- ejerciendo la profesión. La responsabilidad que antes tenía el despachante, ahora recae en el declarante.

En definitiva, nosotros seguimos ejerciendo porque estamos habilitados, pero se habilitó a otras personas a ejercer la profesión sin conocimiento suficiente. Ese es el problema de fondo. Y entendemos que, a largo plazo, eso perjudica el control aduanero y afecta restricciones sanitarias, económicas y de seguridad.

¿Y cómo ve al comercio exterior en este último período?

En líneas generales, consideramos positivas algunas decisiones, como la eliminación del pedido del Sistema Estadístico de Importaciones (SEDI) como requisito previo para importar, lo cual dio solución a muchas empresas. También vemos favorable que la Aduana haya dejado de intervenir en ciertos trámites; eso destrabó muchas situaciones.

En cuanto al volumen de trabajo, para nosotros no cambió demasiado. Sí observamos un incremento importante en el régimen de envíos y pequeños paquetes -las compras por aplicaciones como Temu-, pero eso no nos afecta: no vivimos de las compras personales de una blusa o un artículo menor. Donde sí hay complicaciones es en algunos envíos courier: se subfacturan valores y se canalizan operaciones importantes por un régimen que no corresponde, algo que viene pasando hace muchos años.

¿Y la balanza comercial? Se dice que aumentaron las importaciones.

Entiendo que la balanza fue favorable estos últimos meses. No tengo la cifra exacta porque no es algo que analicemos en detalle: nosotros miramos el día a día de la gestión aduanera, qué complica y qué no.

También estamos enfocados en darle más movilidad al CDA. Por ejemplo, volver a festejar en agosto el Día del Despachante de Aduana -hace dos o tres años que no se festeja- y retomar los Encuentros Nacionales de Despachantes de Aduana, donde colegas de todo el país nos reuníamos a debatir temas y escuchar a autoridades de Aduana presentar sus proyectos. Seguramente lo haremos en noviembre. Estamos trabajando en varias cosas a la vez.

Queremos volver al espíritu con el que se creó el Centro: brindar servicios al asociado y a los colegas. Tenemos un cuerpo de asesores en clasificación, valoración y otras materias que es un apoyo importante para el socio.

¿Cómo ve al Operador Económico Autorizado (OEA)? ¿Afecta la tarea del despachante?

El OEA me parece positivo. En muchos países funciona muy bien, sobre todo en Europa. En Argentina hay pocas empresas adheridas y muy pocos despachantes -uno o dos, quizás alguno más-. Creo que jerarquiza la profesión. Pero para que crezca, hay que incentivarlo: tiene costos y si no hay beneficios concretos para importadores, exportadores o despachantes, nadie se suma.

Muchas ventajas dependen de acuerdos entre países. Si Argentina tiene un acuerdo con un país limítrofe y ambos reconocen beneficios OEA, la operatoria se agiliza. Si del otro lado no se reconocen, es lo mismo que nada. Por eso los acuerdos de reconocimiento mutuo son clave. Eso depende de cada país; la OMA simplemente instaló el marco general.