El Ministerio de Transporte de Colombia suspendió la entrada en operación de los Centros de Apoyo Logístico de Evaluación (CALE), creados para verificar, de manera independiente, que quienes quieran obtener o recategorizar una licencia sepan conducir.
Según informaron, la medida busca proteger el bolsillo de los conductores. Actualmente, obtener una licencia puede costar $1,4 millones y con la entrada en operación de los CALE, podría pasar a $2,2 millones, es decir hasta $800.000 adicionales.
Las escuelas de conducción enseñan; mientras que los CALE verificarían, de manera independiente, si el aspirante a la licencia realmente sabe conducir.
La Ley 2251 de 2022 sigue vigente. El Ministerio informó que revisará la capacidad de los centros registrados por la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, UNAD, la legalidad del contrato y si sus costos realmente contribuyen a mejorar la seguridad vial.
El esquema fue estructurado mediante un contrato interadministrativo con la UNAD, cuya operación podría mover cerca de $20 billones durante los próximos 20 años.
Además, la UNAD quedó como único operador contratado, pese a que otras universidades públicas manifestaron cumplir los requisitos y solicitaron participar, lo que dio lugar a tutelas, denuncias y solicitudes de revocatoria.
“Queremos mejores conductores y menos muertes en las vías, pero no vamos a trasladarle nuevos costos a la gente sin analizarlos objetivamente, demostrar que son necesarios y que producirán resultados. Cumpliremos la ley, pero también protegeremos a los ciudadanos y su bolsillo”, afirmó la ministra de Transporte, Elsa Noguera.
Concluida la revisión, respetando el debido proceso y la seguridad jurídica, el Ministerio informará las decisiones correspondientes.