Hernán Disanto, codirector de Desarrollo y Capacitaciones en Arlog (Asociación Argentina de Logística Empresaria), docente titular de la materia Distribución 1, Distribución 2 y Práctica Profesional Supervisada en la Universidad Nacional Guillermo Brown, resume cómo fue la primera edición del Congreso de Logística y Transporte 2025 organizado por la Universidad Nacional Guillermo Brown (UNaB)

¿Cuál fue la génesis del Congreso de Logística y Transporte 2025?

En marzo de este año hubo una reunión entre directivos y algunos docentes. Era algo que se venía gestando: la idea de organizar un congreso en una universidad alejada del núcleo urbano, en este caso en la localidad de Burzaco, con eje en la logística.

Tenemos cerca uno de los parques industriales más grandes del país y muchas empresas importantes en la zona. Nos pareció que era una muy buena oportunidad. Al principio fue una idea que surgió casi de manera espontánea: alguien dijo “¿y si lo hacemos?”, otro dijo que sí, y así empezó todo.

Se iniciaron las gestiones institucionales y tuvimos un apoyo enorme del rector y del vicerrector. A partir de ahí comenzó a tomar forma. En marzo empezamos a trabajar con un grupo de docentes, no docentes y estudiantes, algo que quiero destacar especialmente. Fue un trabajo descomunal.

La idea empezó a crecer, se fueron abriendo puertas y recibimos mucho apoyo. Eso fue fundamental para que el proyecto avanzara.

¿Qué ejes temáticos tomaron y cómo se fue armando el congreso?

En un principio iba a ser un congreso tradicional, utilizando las instalaciones de la universidad para dar charlas en aulas. Pero después dijimos: tenemos un campus hermoso, un parque amplio, una casona histórica, un entorno ideal. ¿Por qué no aprovecharlo?

Entonces surgió la idea de sumar un espacio de exposición para empresas del sector y generar también un ámbito de vinculación. Empezamos a contactar conocidos, colegas, docentes que trabajan en empresas vinculadas a la logística, y así se fue armando algo mucho más grande.

El evento terminó teniendo tres grandes pilares: congreso académico, espacio de exposición, y espacio de networking Ese espacio de networking funcionó muy bien. Había empresas, estudiantes, profesionales, reuniones espontáneas. Se veía gente conversando, intercambiando contactos, generando vínculos. 

En cuanto a los contenidos, los ejes giraron en torno a tecnología, inteligencia artificial, última milla, procesos, personas y logística. También hubo una charla muy interesante sobre marketing aplicado a la logística, un tema que todavía tiene mucho por desarrollarse.

Muchas veces la logística sigue viéndose solo como transporte, cuando en realidad evolucionó enormemente y hoy ofrece servicios cada vez más complejos. El negocio sigue transformándose y todavía hay mucho por explorar.

¿Qué tipo de tecnologías pudieron verse en el evento?

Hubo ejemplos muy interesantes. Por ejemplo, se presentó un dron de transporte homologado, desarrollado junto a Embraer, con demostración en vivo. También hubo un AGV autónomo para movimientos internos en depósitos.

Son tecnologías que quizás hoy están en etapas iniciales, pero que muestran claramente hacia dónde va el sector. También se presentaron casos reales de empresas que están ampliando sus servicios: desde calibración de equipos de precisión hasta soluciones integrales de logística con valor agregado.

¿Cómo fue la participación del público?

Excelente. Hubo más de 15 universidades presentes y una gran participación de estudiantes. Lo más llamativo fue que muchas personas llegaron directamente desde sus trabajos, incluso con ropa laboral, porque sabían que se estaba realizando el congreso.

Hubo aulas llenas durante toda la jornada, desde las 9 de la mañana hasta las 5 de la tarde. También asistieron trabajadores del sector que descubrieron que tenían una universidad con carrera de logística cerca de su casa. Eso es algo muy valioso del sistema universitario del conurbano: acerca la educación a la gente.

En total, participaron alrededor de 1.500 personas, lo cual es muchísimo para un evento de estas características.

¿Cómo se organizó todo sin presupuesto?

Fue un enorme trabajo colaborativo. Docentes, no docentes y estudiantes se pusieron la camiseta. Los estudiantes de sistemas, por ejemplo, desarrollaron el sistema de acreditación.

Hubo aportes puntuales de algunas empresas para cubrir cuestiones como infraestructura o cableado, pero en general fue todo a pulmón. No fue fácil, pero cuando hay voluntad, se pueden hacer cosas muy grandes. con recursos sería más sencillo, pero esto demostró que con compromiso y organización se pueden lograr resultados muy importantes.

¿Qué quedó pendiente o qué mejorarían para la próxima edición?

Principalmente, el espacio. Nos quedó chico. Las aulas se llenaron y hubo momentos en los que no entraba más gente. También hubo algunas limitaciones técnicas propias del edificio, pero son cuestiones solucionables.

Quizás también sumar más empresas expositoras. Ese es un objetivo para la próxima edición. Lo positivo es que ahora ya tenemos una base, una experiencia concreta. Antes era una idea; ahora hay un antecedente sólido. La vara quedó alta, así que el desafío será superarla.

¿Habrá una próxima edición?

La idea es que sí. Todavía no tenemos fecha definida, pero queremos repetirlo. Ahora ya sabemos cómo hacerlo y qué mejorar.

La invitación queda abierta para empresas, profesionales y estudiantes que quieran sumarse. Este tipo de encuentros demuestran que la logística tiene mucho para aportar y que hay un enorme interés en seguir creciendo.

Vea la entrevista completa a Hernán Disanto en este enlace