La Federación Colombiana de Agentes Logísticos en Comercio Internacional (Fitac) manifiesta su preocupación por la grave y persistente situación logística que enfrentan los puertos de Buenaventura, la cual “está generando impactos directos sobre la eficiencia operativa, la competitividad del comercio exterior colombiano y la sostenibilidad de toda la cadena logística”.
En este contexto, Fitac hace un llamado urgente al Gobierno Nacional, Ministerio de Transporte, al Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, Superintendencia de Transporte, y la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), para que intervengan de manera inmediata y coordinada en Buenaventura, con acciones estratégicas que permitan restablecer la eficiencia logística del puerto.
“Lo anterior, teniendo en cuenta la congestión vial que se presenta en los accesos al puerto, las excesivas demoras en el ingreso de vehículos, la insuficiente capacidad operativa de patios y zonas logísticas, las fallas en los sistemas de asignación de citas y devolución de contenedores, así como los riesgos crecientes en materia de seguridad, han configurado un escenario crítico que hoy resulta insostenible para nuestros afiliados que reúnen agentes de carga, operadores de transporte multimodal, transportadores, depósitos, agencias de aduanas, importadores y exportadores”, enfatizaron desde la entidad en un comunicado.
De cuerdo a Fitac, los vehículos deben enfrentar más de 25 kilómetros de congestión, con tiempos de espera que pueden superar las siete horas, situación que imposibilita el cumplimiento de los horarios operativos, implica sobrecostos, afecta la integridad de los conductores y deteriora gravemente la productividad del principal puerto del país.
A ell, explicaron que o se suma la limitada asignación de citas en terminales portuarias, la persistencia de cobros por citas vencidas en un contexto de colapso operativo, la falta de infraestructura adecuada para la atención de la demanda, así como la escasa presencia institucional para articular soluciones.
“La situación de Buenaventura no es un problema sectorial aislado, sino un riesgo estructural para el comercio exterior colombiano, que impacta los costos logísticos, la confiabilidad del país como socio comercial y la competitividad de las operaciones internacionales”, enfatizaron.