El negocio de los repuestos automotrices atraviesa una etapa de expansión. Según un informe sobre el aftermarket automotriz en Argentina, el segmento alcanzó aproximadamente USD 7.824 millones en 2025 y podría superar los USD 10.837 millones hacia 2034, impulsado por el crecimiento del parque automotor y el aumento de la edad promedio de los vehículos.
Este crecimiento no solo impacta en talleres y concesionarias. También exige una reorganización de la logística de postventa. A medida que aumenta la rotación de piezas y los pedidos se vuelven más frecuentes y fragmentados, la disponibilidad y la rapidez de entrega se convierten en variables críticas para sostener la operación.
“La logística en postventa tiene una dinámica propia. Trabajamos con múltiples puntos de entrega, volúmenes variables y una demanda que puede cambiar de manera significativa en períodos cortos. El desafío es sostener la cobertura nacional y evitar quiebres de stock que impacten en talleres y concesionarias”, explica Leandro Bartolomeo, gerente de División Automotriz de Celsur.
A diferencia de la logística vinculada a producción, la distribución de autopartes de reposición opera con alta sensibilidad al tiempo. Cada demora puede traducirse en vehículos fuera de circulación y menor productividad en la red de servicio.
“En el mercado de reposición, la agilidad es clave. Para responder a esa demanda organizamos esquemas de distribución regional, planificación anticipada y trazabilidad de carga que permiten sostener entregas frecuentes y previsibilidad en todo el país”, agregan desde Celsur.