Germán Raña, presidente de la Asociación Argentina de Agentes de Carga Internacional (AAACI ), analiza la actualidad del sector de agentes de cargas: la coyuntura, los cambios de los últimos años, el contexto y las actividades que la entidad lleva adelante para favorecer la dinámica y eficiencia en el comercio exterior.
¿Cuál es la situación que atraviesan los agentes de carga hoy? ¿Qué cambios hubo recientemente y qué se prevé hacia adelante?
Desde la nueva administración que gobierna nuestro país -y sin entrar en política-, se han producido modificaciones importantes. Hay cuestiones que se han mejorado bastante y se prevé que sigan mejorando en el futuro. Las desregulaciones que se implementaron fueron relevantes para el sector y se llevaron adelante más rápido de lo que muchos pensábamos.
Desde el sector, veníamos atravesando un problema muy serio: la imposibilidad de pagar al exterior a nuestros corresponsales. Los agentes de carga en la Argentina trabajamos con agentes en el exterior que nos brindan servicios. Con todas las restricciones que hubo para realizar pagos al exterior, las condiciones de compra FOB o Ex Works -donde los fletes y gastos en origen se pagaban en la Argentina- se sostuvieron gracias al agente de carga, porque las líneas marítimas ya no aceptaban fletes pagaderos en destino. Las líneas aéreas tampoco.
Para poder mantener nuestra actividad, porque si se terminaban las condiciones de flete pagadero en destino nos quedábamos sin trabajo, los agentes de carga tuvimos que hacer un gran esfuerzo. Mantuvimos cuentas corrientes abiertas con nuestros corresponsales en el exterior, a pesar de que la coyuntura no nos permitía pagar, y así logramos sostenernos durante años muy complicados por la falta de acceso a pagos internacionales.
A partir del inicio del nuevo gobierno comenzaron a verse cambios. Se empezó a liberar gradualmente la posibilidad de pagar a los acreedores. En principio, solo se podían cancelar ciertas deudas, luego mejoró la situación y se habilitó el pago de deudas de pymes hasta 500.000 dólares, en donde estábamos muchos. Más adelante se permitió pagar a partir de determinados plazos: primero 60 días desde el arribo de la carga, luego 30, y hoy ya se puede pagar de manera inmediata al arribo.
Son muchos cambios y avances que han sido muy positivos para el sector del agente de carga. Resulta increíble que, en lugar de enfocarnos en atender mejor a los clientes, hayamos tenido que dedicar tanta energía a sortear obstáculos. El tiempo y el esfuerzo que se perdieron durante ese proceso fueron enormes.
Un ejemplo claro fue el tema del Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA) y el famoso Sistema de Importaciones de la República Argentina y Pagos de Servicios al Exterior (SIRASE), que era necesario para pagar servicios en el exterior. Aunque la mercadería tuviera autorización, si no se aprobaba el SIRASE no se podían comprar los dólares para pagar. Esa autorización muchas veces no salía, o cuando lo hacía no se liberaba en AFIP.
Durante ese período se creó una comisión entre todas las entidades del comercio exterior: cámaras, despachantes de aduana y demás actores, para trabajar con las autoridades y buscar soluciones. También fue un espacio de catarsis, porque realmente no sabíamos cómo resolver la situación.
Sin entrar en política, lo cierto es que se necesita estabilidad. Aunque hoy el problema de pagar al exterior es mucho menos grave que antes, sigue siendo un tema, tanto para nosotros como para el Gobierno, porque los dólares siguen faltando. Aun así, creo que estamos en una senda de solución.
¿Qué cambios imagina hacia el futuro?
Hoy hay un contexto internacional muy dinámico. Los conflictos comerciales, como los aranceles entre Estados Unidos y China, generan movimientos constantes. Todo lo que Estados Unidos deja de comprarle a China, China intenta colocarlo en otros mercados, y Argentina es parte de ese mundo.
Esto provoca una baja general de precios. Los clientes necesitan mejorar costos de manera permanente, y uno de los objetivos del gobierno también es reducir costos. Por eso nos exigen a los agentes de carga que mejoremos tarifas y servicios. Nuestro desafío es ofrecer la mejor alternativa en costo y servicio al mismo tiempo. No sirve bajar el precio si el tránsito se alarga cuatro meses.
Eso es una constante. Hay mucha competencia, y por suerte es así, porque la competencia nos obliga a mejorar, a ser más creativos y eficientes. Tenemos que avanzar permanentemente en tecnología, capacitación y profesionalización.
Trabajamos mucho en capacitación. Dictamos todos los cursos que exige la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) para mantener la licencia y operar con líneas aéreas, y estamos autorizados por la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC).
También dictamos cursos de agente de transporte aduanero, cursos de ventas para agentes de carga y cursos de Introducción al comercio exterior para empresas que incorporan personal nuevo. De esta manera, quienes ingresan al sector cuentan con una base mínima indispensable para comenzar.
¿Cuál es la asignatura pendiente para el sector?
Una de las principales cuentas pendientes es la digitalización total del comercio exterior.
Cuando llega una carga consolidada, hay que transferir derechos y obligaciones de un BL (Bill of Lading o Conocimiento de Embarque) madre a un BL hijo. Antes, ese trámite se hacía en el Sistema Informático Malvina, pero luego había que imprimirlo, colocarlo en una carpeta rosa y llevarlo físicamente a la zona primaria aduanera, ya sea una terminal portuaria o un depósito fiscal.
La autoridad aduanera tomaba ese manifiesto en papel -que ya estaba cargado en el sistema- y lo pasaba de estado “registrado” a “presentado”. Un trámite que perfectamente podría haberse hecho de forma automática.
Trabajamos más de diez años con las autoridades para modificar esto. Finalmente, hace pocas semanas se implementó el cambio: ahora, una vez registrado el manifiesto, si en tres horas no hay una observación fundada de la Aduana, el sistema lo pasa automáticamente a estado “presentado” y el proceso continúa.
Esto es clave, porque las demoras generan costos. Un importador tiene siete días corridos para retirar un contenedor sin cargos adicionales. Si este trámite demoraba entre 24 y 48 horas, se perdían días valiosos. Digitalizar estos procesos mejora notablemente la eficiencia.
El objetivo es que todo el comercio exterior sea completamente digital, incluso el despacho de aduana, sin papeles que luego deben volver a digitalizarse.
¿Y respecto de la ley multimodal? ¿Hay una desconexión entre lo político y lo práctico?
La ley multimodal existe desde hace tiempo, pero nunca se reglamentó correctamente. Sería fundamental implementarla de manera efectiva. Tenemos un país muy grande, con los principales puertos y aeropuertos concentrados en Buenos Aires.
Una ley multimodal permitiría exportar desde cualquier provincia con un único documento de transporte, ya sea por vía marítima o aérea. También sería clave habilitar más puntos de embarque en el interior del país y descomprimir la logística de Buenos Aires. Eso daría lugar a una logística más federal.
Para lograrlo se necesita planificación a largo plazo y consenso entre el sector público y el privado, algo que históricamente cuesta en la Argentina.
Hoy vemos muchas empresas interesadas en importar para mejorar costos y competitividad. No estoy seguro de que abrir la importación al 100% sea lo ideal, pero sí estoy convencido de que cerrarla no es bueno. Los controles arbitrarios que tuvimos durante tanto tiempo no ayudaron en nada.
Lo ideal sería mantener una línea estable en el tiempo, más allá de los cambios de gobierno. Los vaivenes constantes generan desconfianza y desalientan la inversión. La gente necesita previsibilidad.
Un ejemplo cercano es Uruguay: las zonas francas llevan más de 100 años y funcionan independientemente del gobierno de turno. Esa continuidad es clave.
Vivimos en un mundo globalizado. No tiene sentido intentar fabricar todo cuando otros países producen mejor y más barato. Falta planificación y políticas de Estado consensuadas entre lo público y lo privado.
¿Qué vislumbrá hacia el futuro para el sector?
A nivel global, el comercio seguirá evolucionando como hasta ahora, con tensiones y cambios, como sucede con los aranceles de Estados Unidos. Pero Argentina debe definir sus propias reglas de juego: integrarse al mundo, ser competitiva en exportaciones y no cerrar las importaciones, porque nuestras exportaciones dependen de ellas.
También es fundamental mejorar la infraestructura vial. Hoy las rutas están deterioradas, y eso daña los vehículos, encarece costos y nos resta competitividad.
Desde nuestro lugar, creemos que la capacitación es clave. Seguiremos formando profesionales, haciendo acuerdos con otras cámaras y fortaleciendo el capital humano. Es fundamental que quienes trabajan en agencias de carga estén altamente capacitados para estar a la altura de lo que viene.
Vea la entrevista completa a Germán Raña, presidente de la Asociación Argentina de Agentes de Carga Internacional, en este enlace.